
Casa Albar es un hotel ficticio de nueve habitaciones en una vieja casa encalada sobre un acantilado del Cabo de Gata. Está pensado para gente que elige hotel por cómo se siente, no por su lista de servicios.
Por eso la web es un día entero en la casa. Empieza con la luz blanca de la mañana y, a medida que bajas, la página se va apagando hasta la noche, pasando por la cena y llegando a las estrellas.
Proyecto propio
2026, concepto independiente
Dirección de arte, UX/UI
Desarrollo web
Alex Dasi
Hecho con ATELIER
El scroll es el paso de las horas.
Dos paletas hacen el trabajo: hueso y tinta de día, azul noche y hueso claro de noche. Una sección «Sunset» convierte una en la otra, y el texto cambia de color justo en el punto en que dejaría de leerse bien.
Cormorant Garamond, con cursivas intercaladas, le da su voz a la casa antigua. Geist mantiene limpios los datos y los precios. Las nueve habitaciones se recorren en un pasillo horizontal, una tarjeta cada una, ninguna igual.
El movimiento sigue la misma idea: tres fotos de portada que se funden entre sí, imágenes grandes con parallax, ilustraciones de línea que se dibujan solas en las tarjetas de planes y un menú que baja como una cortina. Si el visitante pide menos movimiento, la web se queda de día, quieta y completa.
Y funciona como web de hotel. Eliges tus noches y te dice qué habitaciones están libres y cuánto costaría más o menos la estancia según la temporada.
El footer es la última hora del día: un cielo lleno de estrellas, la luna con su fase real de esta noche y la hora que es ahora mismo en la casa, con lo que está pasando allí.
La web está online por si quieres pasar allí un día. Hotel ficticio, web real.
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